¿Protección para el consumidor o alternativa de defensa para los bancos? Ante el atropello y falta de valores padecido por la comercialización y venta de productos financieros por parte de las entidades bancarias, como fue la venta generalizada de participaciones preferentes entre sus clientes, principalmente consumidores, la CNMV pretende poner en marcha un protocolo homogéneo basado en la identificación de productos financieros mediante colores, de forma similar a la eficiencia de los electrodomésticos, para facilitar al consumidor bancario conocer los riesgos, liquidez y calificación del producto financiero que adquiere. Este sistema se refuerza con el consentimiento expreso y por escrito por parte de los clientes de afirmar que entienden lo que contratan y que son conscientes de sus consecuencias. Aparentemente, es algo positivo que refuerza las buena práctica y la transparencia exigida desde hace mucho tiempo, pero ante el incumplimiento sistemático de las normativas bancarias y la normativa MIFID por todas las entidades bancarias, y digo todas, este despacho de abogados en Gijón ha demandado a más de 25 entidades bancarias y cajas de ahorros diferentes en más de 50 “partidos” judiciales por toda España, algunos de ellos relacionados con las participaciones preferentes y nos hace pensar, ¿esta distinción coloreada evitará los abusos bancarios?. Desde nuestro punto de vista, lo que sucederá es que las entidades bancarias tendrán más recursos para evitar ser demandadas con este tipo de protocolos, porque la raíz del problema no es la normativa bancaria ni los protocolos de actuación, la raíz del problema es la inexistencia de la explicación detallada y veraz de lo que se contrata. Para evitar este problema, las entidades bancarias deberían cumplir la normativa bancaria de forma imperativa y velar por los intereses del cliente ( y no viceversa, como sucede hasta hoy) y para ello deberían, entre otras cosas y según nuestro punto de vista: 1) Formar adecuadamente a sus bancarios. 2) Colocar todos los productos financieros complejos  como las participaciones preferentes entre profesionales. 3) Colocar los productos financieros simples entre particulares. 4) No utilizar publicidad engañosa para captar la atención del cliente que desconoce los mecanismos y riesgos que ciertos productos financieros tienen adheridos desde su creación. Con estas simples anotaciones se evitarían más fraudes como lo que se han sucedido en esta última década, pero como esto tan sencillo no se lleve a la práctica, en este despacho de abogados en Gijón pensamos que estos abusos se repetirán de forma cíclica como ya hemos detectado que actualmente ya están sucediendo con otros productos y operaciones bancarias que se están llevando de nuevo a cabo.]]>

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